Un detenido y dos investigados por estafar presuntamente 26.000 euros a una empresa de Tarazona

La Guardia Civil detiene a una persona e investiga a otras dos por un presunto delito de estafa mediante el modus operandi “Man in the Middle”

El Equipo de Investigación Tecnológica (EDITE) de la Guardia Civil de Zaragoza ha llevado a cabo la denominada operación “Enredados” que ha finalizado con la detención de una persona e investigación de otras dos, por un presunto delito de estafa y blanqueo de capitales, tras obtener de manera fraudulenta más de 26.000 euros, siendo esta cantidad la que debería haber recibido una empresa de Tarazona por negocios llevados a cabo con otras sociedades ubicadas en el extranjero.

La operación se inició en agosto del pasado año tras interponer denuncia el responsable de una empresa ubicada en Tarazona, que mantiene negocios con otras sociedades con sede en Hungría, Israel, República Checa, Italia y Sudáfrica, por un presunto delito de estafa.

El denunciante comunicaba que tenía que haber recibido el ingreso de unas facturas por servicios contratados con las empresas extranjeras en la cuenta bancaria de su sociedad, pero que al contactar con ellos para verificar la transferencia, éstos comunicaron haberlas realizado a dos cuentas diferentes tras haberles comunicado, mediante correo electrónico dimanante de la empresa de Tarazona, que en esa ocasión se efectuara el ingreso en otra cuenta diferente.

Hechos que, al verificar que se trataba de una estafa fueron denunciados también por las sociedades extranjeras en su país de origen, siendo estos Israel, Hungría y República Checa.  Los importes de las facturas abonados ascendían a más de 26.000 eruos.

Tras el conocimiento de estos hechos los especialistas de EDITE iniciaron una investigación en la que lograron identificar a los titulares de las dos cuentas bancarias fraudulentas.

La primera de ellas, a la que se realizaron las tres transferencias, con importe global de 26.000 euros, pertenecía a una ciudadana española con supuestos domicilios en Lérida y Zaragoza.  Del análisis de esta cuenta se observó que dicho dinero había sido extraído rápidamente de la misma tras recibir las transferencias.

Las gestiones realizadas sobre la segunda cuenta bancaria permitieron determinar la identidad del titular de la misma, un varón, de origen de Guinea Ecuatorial al que le constaban antecedentes policiales por delitos de estafa y detenciones por otros cuerpos policiales, y que utilizó una documentación falsa para la apertura de la citada cuenta.

La investigación realizada sobre los sospechosos permitió la localización y detención, el día 16 de febrero en Zaragoza, de la titular de la cuenta donde se recibieron los 26.000 euros.

Tras su toma de manifestación se determinó que esta mujer había recibido las transferencias denunciadas,  a instancia de otra persona, a la que entregó gran parte del dinero, junto con otra persona implicada en los hechos.  Es decir, que habría actuado como “mula económica”.  Por todo ello, a la detenida se le imputó un presunto delito de estafa y blanqueo de capitales.

Continuando con la operación, cuatro días después la Guardia Civil localizó a un segundo sospechoso, el cual reconoció haber participado en la entrega del dinero recibido en cuenta de la detenida.  A este varón se le imputaron los mismos ilícitos en calidad de investigado.

Del análisis de la información obtenida tras la manifestación de estas dos personas se verificó que la persona a la que entregaron el dinero  era el titular de la segunda cuenta bancaria fraudulenta.  Cuenta a la que no llegó a realizarse ninguna transferencia por las sociedades extranjeras, ya que el denunciante alertó a las mismas de la estafa que había sufrido.

Como resultado de los datos obtenidos, los agentes de EDITE realizaron un registro el día 7 de marzo en el domicilio de este último sospechoso, ubicado en Zaragoza capital.  En el inmueble se incautó documentación bancaria de diferentes entidades, códigos de seguridad de distintas tarjetas de crédito a nombre de diversas personas, pasaportes originales y fotocopias de pasaportes, DNIs y NIEs, y fotografías tamaño carnet pertenecientes a diferentes personas, dos ordenadores portátiles, 4 teléfonos móviles, 285 billetes de 100 dólares falsos y un pasaporte español con numeración troquelada pero sin datos de identidad.  Documentos todos ellos relevantes en la investigación y que están siendo analizados actualmente.

El tercer sospechoso, al que se le ha investigado por delito de estafa, blanqueo de capitales y falsificación de documento público, a pesar de las gestiones realizadas, no ha sido localizado hasta el momento.

Modus operandi “MAN IN THE MIDDLE”

El análisis de la información obtenida en esta operación ha permitido determinar que los investigados habrían cometido la estafa mediante el modus operandi conocido como “Man in the Middle”, donde los autores adquieren la capacidad de leer, insertar y modificar a voluntad, los mensajes entre dos partes sin que ninguna de ellas conozca que el enlace entre ambos ha sido interceptado.

La primera fase de esta estafa consiste en fijar su objetivo, una empresa que realice grandes transferencias de dinero internacionales.  Después los ciberdelincuentes, utilizando ingeniería social o técnicas de intrusión informática (phising), roban datos legítimos de la empresa objetivo y realizan un estudio previo de esa información para determinar la identidad del empleado de la sociedad que deben suplantar, normalmente la persona con cometidos relacionados con la contabilidad de la empresa.

Una vez fijada la persona que van a suplantar mediante su correo electrónico, el delincuente “entra en escena” cuando se consolida la compra-venta internacional y debe realizarse un pago económico.

En esta fase, los autores envían un correo electrónico (supuestamente enviado por la empresa a la que tiene que abonar la factura), a la sociedad que debe realizar el pago y le comunican que lo haga a un número de cuenta bancaria diferente al habitual, ya que ha habido un cambio de la misma.

La cuenta bancaria fraudulenta a la que se hace la transferencia está a nombre de otro componente del grupo que, actuando como “mula económica”, recibe el dinero y lo entrega rápidamente a otros miembros de su red, beneficiándose de un pequeño porcentaje de las cantidades fraudulentas que se transfieren.

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