El Moncayo y la Cruz de Caravaca

Este miércoles en la sección ‘¿Sabías que…?’ analizamos la vinculación de la comarca con esta reliquia cristiana, ya que una de las rutas de peregrinaje hacia la ciudad santa en la que se alberga atraviesa varios pueblos del Moncayo 

La ciudad murciana de Caravaca de la Cruz el pasado fin de semana copó multitud de noticias en informativos y en la prensa nacional con motivo de la clausura del Año Jubilar.

Hasta Caravaca de la Cruz, lugar de culto y ciudad santa para la Iglesia católica que ostenta este título junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana miles de personas peregrinan cada año. El motivo de culto de este municipio murciano se debe a la Cruz de Caravaca, reliquia de la tradición cristiana que se encuentra en la Basílica del Real Alcázar de la Vera Cruz

Uno de los caminos de peregrinaje hasta esta ciudad santa atraviesa la Comarca de Tarazona y el Moncayo transcurriendo por municipios como Malón, Tarazona, Grisel, Vera de Moncayo o Alcalá. Se trata del Camino de la Vera Cruz, una ruta de casi 900 kilómetros que parte desde Roncesvalles para culminar en Caravaca de la Cruz pasando por 92 localidades de cinco Comunidades Autónomas (Navarra, Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Murcia).

La Cruz de Caravaca

Según la tradición, la Cruz de Caravaca es un ‘Lignum Crucis’, un trozo de la santa Cruz en la que Jesucristo fue crucificado y que encontró Santa Elena. La leyenda cuenta que pertenecía al primer patriarca de Jerusalén y que fue llevada de forma milagrosa por dos ángeles. Esta aparición la leyenda explica que se produjo en época de Al-Ándalus cuando un sacerdote prisionero del Sayid almohade de Valencia Abu-Zeit contó a sus captores que su profesiónera dar misa y justo antes de oficiar un acto litúrgico para demostrarlo aparecieron dos ángeles portando la Cruz, ya que el eclesiástico no podía continuar sin un crucifijo. Por ello, la tradición dice que el rey y su corte se bautizaron ante el milagro y abrazaron el cristianismo.

FOTO: PIXABAY

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