Grisel continúa reforestando el monte de La Diezma

Este domingo se celebró la XXIII edición de la fiesta del árbol de Grisel promovida por la Asociación Cultural La Diezma 

La XXIII edición de la fiesta del árbol de Grisel se celebró este domingo 4 de marzo en un día en el que escolares de la Comarca de Tarazona y el Moncayo y vecinos de la localidad continuaron un año más reforestando el monte de La Diezma. Un día en el que la participación disminuyó levemente aunque no impidió que Grisel viviese un día de fiesta, naturaleza y convivencia.

“Llevamos 23 años con esta actividad y estamos muy satisfechos, simplemente con echar un vistazo a la ladera de La Diezma se puede apreciar la cantidad de árboles que hemos colocado y algunos de ellos ya con dimensiones considerables”, destaca Manuel Lozano, secretario de la Asociación Cultural La Diezma, entidad promotora de la iniciativa.

“Un invierno un grupo de vecinos planteó poner los abetos de Navidad en el monte”, recuerda Lozano sobre como surgió esta actividad. Entonces, en el año 1996, en La Diezma “no había ni un solo árbol y ahora tenemos en torno a 80.000 o 100.000 árboles plantados”, indica. Por ello, se muestra satisfecho: “Nuestro lema es planta un árbol, haz un bosque y creemos que estamos en ello y casi lo hemos conseguido”. Una iniciativa que ha ido creciendo y ha implicando a instituciones y al ámbito educativo de la comarca. “Ha ido creciendo con el tiempo y en este momento creo que ha adquirido una dimensión importante, sobre todo por la implicación de los centros, el profesorado. Hemos tejido una red de colaboraciones que da lugar a esto”.

Este domingo se plantaron plantas autóctonas como encinas, carrascas. coscojos, espino negro o endrino. La mayoría de ellas provenientes del Vivero Escolar Comarcal Forestal Cienfuegos del Instituto Tubalcaín. “Tras el incendio forestal que tuvo lugar el día del Cipotegato en la zona de Talamantes en el instituto surgió una concienciación por hacer algo por los montes de Tarazona y la comarca y así fue como surgió la idea del vivero”, recuerda la profesora encargada del proyecto, Esther Rey, que el domingo acudió a la reforestación con una decena de alumnos que lo gestionan. “Los alumnos que participan pertenecen al programa de mejora del aprendizaje y rendimiento, ellos recogen las bellotas, ponen el semillero, cuando germinan las pasan a los alveolos y hasta el siguiente marzo se cuidan en el instituto, se van regando. Todo un proyecto didáctico en el que hasta incluso tenemos un trabajo estadístico de cuántas plantas salen de coscoja o de encina”, detalla.

Tras la reforestación los participantes repusieron fuerzas con un almuerzo y como colofón final este año se organizó un audiovisual denominado ‘Los sonidos de nuestros montes’ que realizó Andrés Omeñaca.

 

 

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